June 14, 2017

Canoe-Camping 2017!


El fin pasado nos fuimos a lo que por aquí llaman “canoe-camping”. La cuestión consiste en agarrar una canoa en tierra firme y remar hasta un sitio inaccesible por carros y acampar. Nos fuimos a Lac Taureau, un gran lago al norte de Montreal. Es un sitio bello, de aguas rojas y mucha vegetación. Fue toda una experiencia de aventura y nos encantó.



El sábado tempranito salimos de Montreal y manejamos por un poco más de 2 horas hasta el sitio donde alquilamos las canoas. Una de mis cosas favoritas en la vida es ir de copilota en pequeños road trips, con buena música y viendo los paisajes por la ventana.

Al llegar nos encontramos con nuestros amigos. Rápidamente buscamos las canoas, las cargamos con el perolero y arrancamos la remada de 10 km las 11 de la mañana. Hicimos 2 paradas antes de llegar a la islita donde acampamos. La primera fue en una pequeña playa para comer nuestros sándwiches de almuerzo y la segunda fue en una playa más grandecita donde nos instalamos un par de horas a jugar, tomar sol y bañarnos en el agua.


Luego continuamos el último trecho de la remada y llegamos a la islita donde acampamos.
Al llegar, instalamos las carpas y los chicos empezaron a cocinar “pollo a la brasa”. Honestamente nunca pensé que lo lograrían. ¡Los pollos venían completamente crudos! Pero después de un par de horas, el pollo estaba cocido y todos los carnívoros dijeron que quedo buenísimo (yo comí pasta con atún). Pasamos el resto de la noche hablando y rostizando marshmallows alrededor del fuego.




El día siguiente nos despertamos, desayunamos y cargamos las canoas nuevamente para remar los 10 km de regreso. No nos imaginábamos lo que nos esperaba. Originalmente, el plan era remar hasta una de las playas para pasar el día y luego hacer el último trecho hasta el sitio donde habíamos dejado los carros. Resulta que el viento estuvo horrible ese día. HO-RRI-BLE. Por cada 3 metros que avanzábamos, el viento nos devolvía 2.  Nos tomó más de 1 hora llegar a la playa. Nos dimos cuenta que a ese paso no llegaríamos jamás al sitio de los carros. Así que finalmente tiramos la toalla y una lancha-patrulla nos rescató. Terminamos de pasar el día en una playa en tierra firme y luego nos devolvimos a Montreal.

Salvo por los gusanos y el viento del regreso, ¡tuvimos un fin delicioso!



(si se fijan, habia un grupo de pajaros volando al fondo)

(la vista desde la ventana de nuestra carpa)


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