May 22, 2017

Le Boda - Parte 14 - Victor y Los Anillos


Desde el día 1 de la planificación bodística Victor ha sido el ser más relajado y desestresado del mundo. Es decir, él no ha cambiado en nada. Él siempre ha sido así. Y yo, siendo completamente lo opuesto (ansiosa y estresada), lo admiro demasiado en eso. El no necesita leer quotes o seguir a gente inspirante en Instagram. Él ya sabe, sin el más mínimo esfuerzo, cómo vivir en el presente. El futuro es algo demasiado ajeno para él. Él sabe ser feliz sin pensarlo.

A principios de marzo fuimos a comprar los anillos de boda. Ya habíamos ojeado varios anillos en los últimos meses pero comprarlos estaba en la to-do list de Marzo. Así que a principios del mes fuimos a una tienda que nos recomendaron unos amigos y empezamos a probarnos anillos. Después de como media hora, tomamos la decisión. Yo me fui por un anillo súper sencillo. Es un aro delgado de oro blanco que encaja con mi anillo de compromiso. Quería algo simple porque me parece que ya el anillo de compromiso es llamativo y no quería tanta cosa brillando en mi dedo. Víctor se fue por un anillo del mismo color, pero más grueso y con una línea mate en el medio. Es bello y le quedo súper bien.

La razón por la que hablo de Victor y los anillos, es porque cuando íbamos a pagar los anillos, por primera vez en todo el compromiso, presencié a Victor teniendo una imagen mental del futuro, específicamente de le boda.

*sings hallelujah*

En los últimos meses, ha ocurrido varias veces que yo he tenido momentos de “¡¡¡wow, vas a ser mi ESPOSO en X meses!!! ¡¡¡ES-PO-SO!!!”. Y se lo digo, con los ojos pelados y cara de shock. Y él se ríe. Pero nunca hay una reacción más allá de una risita. Él no tiene momentos “wow” porque lo ve como algo muy lejano.

Voy a tratar de explicarles con una metáfora. El futuro para Victor es similar a cuando tienes miopía y vas al oftalmólogo para un examen de la vista. En lo que te sientas y te quitan los lentes, no ves nada y la foto está súper borrosa. Luego, a medida que te van cambiando los vidrios, la imagen se empieza a aclarar y se ve más enfocada.

Creo que Victor tuvo su primer cambio de vidrios cuando nos compramos los anillos.

Por alguna razón, comprar los anillos le hizo caer en cuenta de que faltan pocos meses para le boda. Por fin, después de casi 10 meses comprometidos, empezó a hacerse una imagen mental de un día que para él estaba a años luz.

Aún no sé por qué, de tantas cosas, los anillos tuvieron ese efecto en él. Creo que fue porque los anillos son la primera cosa que al pagar nos llevamos a la casa. ¿El venue? Hicimos un pago pero el puente está a hora y media de Montreal. ¿La fotógrafa? Le pagamos pero ella no vive con nosotros. ¿Los anillos? Están en la mesita del cuarto y después de la boda los usaremos por siempre.

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Actualmente, a Victor ya se le pasó el momento “wow”. Creo que alguien le quitó el vidrio que tenía puesto. Aunque sospecho que cuando venga otro vidrio, vendrá con más divergencia. Pero ¿en realidad? En realidad el lente exacto que necesita lo tendrá el 1ero de Septiembre.

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PD: si te interesa saber que lente tengo yo, es uno como así:


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#LaAnsiosa

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