January 23, 2017

Le Boda - Parte 10 - No voy a hacer mi vestido


(Esa soy yo probandome vestidos de novia en Agosto cuando mi mamá estaba en Montreal. Solo quería agarrar ideas así que no me compré ninguno. Todos estaban por arriba de 1300$ y eran muy elegantes para mi estilo)

No voy a hacer mi vestido.

Listo, lo dije.

Es más, ¿quieren que les diga algo más shocking? Ya me compre uno. Desde el momento que dije “no voy a hacer mi vestido” hasta que me compre uno, pasaron menos de 3 días #LaImpulsiva

Cuando dije que quería hacer mi vestido, hubo muchas personas que me dijeron que eso era imposible, que estaba loca y que no iba a poder. A todos ellos les digo: tenían razón. Pero solo en 2 cosas: en que estoy loca y en que no pude. Pero estoy convencida de que no es imposible, así que si alguien que está leyendo esto quiere hacer su vestido algún día, tiene mi apoyo completamente.


Aquí viene la razón principal de por qué no lo hice, o la excusa, como prefieran llamarla :)

Tiempo *sonido de música trágica*

Como casi todos mis posts tienen su lado filosófico, aquí viene el de este:

Yo pienso que cuando la gente (y me incluyo) dice que no tiene tiempo para algo, se refiere a que su tiempo está dedicado a otras prioridades. Al final de día, todos tuvimos 24 horas, pero cada quien utilizó esas horas de manera distinta según sus prioridades. Entonces, decir “no tuve tiempo” es sinónimo de “tenía otras prioridades”.

Listo, fue un comentario filosófico corto. Vuelvo al tema:

Planificar una boda toma MUCHO tiempo. Es tiempo que le dedicamos con gusto porque es divertido, pero sigue siendo MUCHO tiempo. Por eso hay personas que prefieren contratar a una wedding planner: es literalmente un trabajo. Como nosotros disfrutamos hacerlo y no queremos una wedding planner, tenemos que sacar el tiempo de algún lado. Y repito, lo hacemos con gusto porque es muy emocionante, pero por más divertido que sea, hay cosas que no podemos dejar de hacer, como por ejemplo: ir al trabajo, dormir +8 horas al día, cocinar, lavar ropa, etc. El tiempo que sobra después de eso se lo estamos dedicando a planificar le boda (y a socializar, porque imagínense si nos quedamos sin amigos!). Y me di cuenta que para mí, todas esas cosas tienen mayor prioridad que hacer el vestido.

Si suponemos que igual quisiera hacer el vestido, tendría que hacerlo en un tiempo muy apretado. Y yo odio hacer las cosas bajo presión. Como aquella vez en la universidad, cuando me mandaron a memorizar 300 páginas de bioquímica en menos de 2 semanas y lo único que hice fue llorar. Así que antes de derramar lágrimas puse mi paz mental por encima de mi orgullo. Ok les mentí, ya derramé un par de lágrimas pero lo bueno es que no voy a derramar más. Al menos no por el tema del vestido.

¿Cómo llegué de “no voy a hacer mi vestido” hasta “alo? Hola amor, ya estoy saliendo de la tienda y me compre un vestido”?

A finales de noviembre me empecé a dar cuenta que iba lenta con el curso de coser. Me di cuenta porque mi meta era terminar el curso en otoño y hacer el vestido en invierno. Trate de ignorar mis pensamientos porque me sentía optimista. Luego llegó diciembre, el mes más ocupado del año y en todo el mes no cosí ni un botón.

Luego llegó Enero. A comienzos del mes me empezaron a llegar fotos de vestidos de algunos invitados que ya se lo compraron. Y ahí fue cuando empecé a entrar en pánico porque vi que yo iba a estar bastante más informal. Luego el pánico escaló cuando pensé que si quería algo más elaborado, le iba a tener que meter el mega acelerador a lo de coser. Y ahí fue cuando me di cuenta de que no estaba dispuesta a sacrificar ciertas cosas por hacer mi vestido.

Luego, un lunes en la noche hablando con Victor, llegué a la conclusión de que ya no quería hacer mi vestido. El martes le conté a mi mama mi dilema. Las noches del lunes y martes se las dediqué a buscar por internet tiendas en Montreal de vestidos lindos, sencillos y baratos. Solo vi UNA tienda que cumplía esos 3 requisitos. Así que el miércoles, en lo que salí del trabajo, me fui directo a esa tienda.

Decidí ir sola porque mi cabeza estaba demasiado confundida y no quería confundirme aún más con la opinión de alguien. Por un lado sentía que quería algo más elegante y por el otro sentía que no porque traicionaría mi estilo. Pero no fui completamente sola porque la darlin, que está en España, esperó despierta para acompañarme virtualmente (#BestMomEver  #GraciasFacetime).

Así que por fin llegue a la tienda. La camine completa, vi todos los vestidos y elegí 2 que me quería probar.

El primero que me probé fue el que me compre.

Me encantaría mostrárselos porque no estoy muy clara de por qué tiene que ser secreto. Siento que el hecho de que sea secreto crea expectativas y me dan miedo las expectativas altas. Pero sí les diré que es exactamente el estilo que quería: sencillo pero lindo. Incluso todavía creo que es algo que yo hubiese podido coser si tuviese más tiempo/menos prioridades.

En lo que salí de la tienda llamé  a Victor y le dije que ya me lo había comprado. Creo que no le impresionó mucho porque él sabe que estoy loca y que soy impulsiva. Más bien creo que le tranquilizó porque después de un par de días amargada por fin volví a sonreír. Pase el resto de la noche viendo mi vestido cada 2 minutos y diciéndole a Víctor que ya tenía vestido!

Moraleja de la historia: cuando una meta pierde sentido en el camino, está bien dejarla a un lado para darle espacio a mejores cosas.

(esa soy yo hablando a mi misma en el espejo).

Sección de preguntas y respuestas:

-¿Vas a vender la máquina de coser? No, para nada. Coser me ha parecido divertido y cada vez que he cosido algo bien siento un rush de alegría.

Ehh...no se me ocurrieron más preguntas potenciales. Así que hasta aquí llegó este post.

<corazón dramático de Raquel se descompone y se despide>

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