October 28, 2016

Le Boda - Parte 6 - Habemus Fotógrafo!



(Dato curioso: la primera foto se la tome a Victor como 1 año antes de que empezáramos a salir y éramos simplemente amigos. La segunda foto me la tomo él a mi ese mismo día. Estábamos en un paseo grupal recogiendo manzanas)



Preámbulo:
Hoy les voy a hablar de asesinos en serie, del karma, de “la lengua es el castigo del cuerpo”  y de las señales que manda el universo. Y también del fotógrafo que elegimos. Hablando de fotografo, las fotos que puse en este post no tienen nada que ver con nada.
Introducción:
AHHH! Fotógrafo! Una de las cosas más importantes para mí. ¿Me voy a comer algo rico? Foto. ¿Vi algo lindo en la calle? Foto. ¿Me voy a casar? Trillones de fotos, por favor.
Creo que es obvio que queremos un SUPER fotógrafo. Además, las fotos son uno de los pocos gastos que dura mucho más que un día y por lo tanto el inexistente presupuesto ahí es flexible.
En fin, entremos en materia.
Episodio 1:
Nuestra búsqueda de fotógrafo empezó a mediados de agosto y logramos tener una lista de aprox 10 fotógrafos que nos gustaban. Luego, a principios de Octubre, decidimos que era hora de empezar a contactarlos y preguntarles más detalles.
Una de las fotógrafas en particular nos llamó la atención porque no sólo respondía rápido sino que tenía un tono súper alegre y amigable. Decidimos tomar una cita con ella para discutir más detalles en persona. Dicha cita la tomamos un martes a las 6:30pm. Por cuestiones de confidencialidad, vamos a decir que la fotógrafa se llama Isabella. Esa misma semana, otro de los fotógrafos que habíamos contactado nos respondió y decidimos tomar cita con él también. Vamos a decir que esa cita era un miércoles a las 6:00pm. A él lo llamaremos Pepito.
Episodio 2:
Finalmente llegó el famoso martes en el que íbamos a conocer a Isabella. La cita era a las 6:30pm en un Starbucks de la ciudad. A las 6:04pm, cuando Raquel y Víctor se encontraban en camino a la cita, Raquel recibe un email de Pepito. Pepito nos explicaba cómo funcionaba el intercomunicador de su estudio, seguido de un “à tout suite” (traducción según Raquel: hasta pronto). Raquel le leyó el email en voz alta a Víctor quien estaba al volante y luego se dio la siguiente conversación:
Raquel “La Planificadora”: Qué casualidad que Pepito nos escribe ahorita, justo cuando estamos en camino a ver a Isabella.
Victor el francófono: Ya va. Dijo “à tout suite”?
Raquel “La Planificadora”: Si amor, recuerda que tenemos cita con él mañana.
Victor el francófono: No...à tout suite significa que nos vamos a ver YA.

Resulta que la verdadera traducción de “à tout suite” es “hasta prontitititito”.
Raquel entra en estado de shock. ¿Cómo que hasta prontitititito? Raquel decide leer toda la cadena de emails. Raquel se da cuenta de que, de hecho, dicha cita era también ese martes.

Raquel “La Planificadora” puso dos citas el mismo día a la misma hora.
Raquel se da cuenta de que la lengua es el castigo del cuerpo, puesto que esto sucedió una semana después de que les hablé de mis súper habilidades de planificación.

Raquel entra en pánico. Raquel y Victor intercambian miradas de preocupación. Raquel se da cuenta de que hay que actuar rápido. Raquel le pone ojitos de gato de Shrek a Víctor para que por favor llamara a Pepito y le explicara que
nos habíamos equivocado me había equivocado. Victor aceptó, llamó a Pepito, Pepito nos perdonó (pero sonaba picado) y reprogramamos para vernos otro día.
Episodio 3:
Finalmente llegamos al Starbucks a las 6:25pm. Echamos un vistazo alrededor a ver si veíamos a Isabella, aunque no teníamos ni idea de cómo era o cómo se veía. Debo decir que no saber cómo es la persona con la que me voy a encontrar me causa bastante estrés. Además, estoy segura de que me veo como una asesina en serie buscando una víctima...mirando lentamente a todos lados y analizando la apariencia de todos los que me rodean. Si estuviese soltera y tuviese citas a ciega, estoy segura de que fracasaría. ¿Qué clase de persona querría tener una cita con la tipa que parece una asesina en serie?
Pedimos algo de picar y nos sentamos en una mesa a esperar a Isabella.
6:30pm: Isabella aún no muestra signos de estar por ahí.
6:35pm: Isabella aún no muestra ni siquiera signos de que viene en camino.
6:40pm: Isabella no nos ha mandado ni un mensajito.
6:45pm: Raquel vuelve a revisar sus emails para ver si no se había equivocado otra vez.
6:46pm: Raquel está orgullosa de que no se había equivocado otra vez.
6:47pm: Raquel, que ya sabía que los ojitos del gato de Shrek funcionaban, le dirige una mirada manipuladora a Víctor para que por favor llamara a Isabella a ver dónde estaba.
6:48pm: Víctor llama a Isabella.
Episodio 4:
Resulta que el karma existe. Isabella se había confundido y se olvidó de nuestra cita.

Isabella se perdonó mil veces y le dijo a Víctor que venía inmediatamente. Habiendo nosotros yo olvidado una cita justo media hora antes, la perdonamos y la esperamos.
A las 7:00pm finalmente llega Isabella. Resulta que no fue difícil reconocerla y no hacía falta poner cara de asesina en serie.
Isabella nos mostró sus álbumes en físico, los cuales tenían miles de fotos más que su página web. Qué fotos tan bellas! Nos habló de los paquetes, de su estilo, de cómo funcionaba ella y su asistente el día de la boda. Qué organización! Respondió a todas nuestras preguntas y además nos recomendó un paquete más barato del que estábamos considerando. Qué honesta!
Para mí, todo se veía y sonaba ASOMBROSO. Por mí, hubiese firmado ahí mismo el contrato. Decidimos que la contactaríamos al final de la semana con nuestra decisión.
Si creían que yo ya estaba convencida de que esa sería nuestra fotógrafa, esperen a leer lo siguiente:
Cuando ya nos estábamos despidiendo, Isabella vio mi cartera de piñas y dijo: “I LOVE pineapples! I want to get a tattoo on my arm of a pineapple”.
You. Have. Got. To. Be. Kidding. Me.
Eso no lo dije, pero lo pensé fuertemente. Sin estar buscando una señal del universo, el universo me la estaba mandando.
Víctor se encargó de contarle a Isabella sobre mi obsesión con las piñas y nos despedimos.
En lo que nos montamos en el carro, Victor y yo nos vimos, y con la mirada lo dijimos todo. SHE’S THE ONE!
Fin de la historia.
No, mentira, no he terminado. El nombre real de Isabella es Isabella, pero me parecía cool fingir que estábamos protegiendo una identidad secreta. Si quieren ver su trabajo, visiten su página web y hagan click en "wedding", pero les advierto que no muestra ni una décima de la calidad de sus fotos. 
Para los que se preguntan por Pepito, ese sí es un nombre falso porque no veo la necesidad de mostrarles al que no elegimos. Aunque cabe mencionar que fuimos a la cita que reprogramamos con él sólo porque nos daba pena cancelarle otra vez.
Ahora sí, fin de la historia.

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